Arquitectura sostenibleHuella de carbono

Huella de carbono en la construcción

26 de abril 2018


Para definir la eficiencia energética de un hogar debemos poner atención a varios factores. Uno de ellos corresponde a los hábitos de consumo de agua y luz, principalmente, de sus habitantes; también es importante conocer si los electrodomésticos y aparatos instalados son eficientes.

Aunque todo eso sí ayuda a reducir los consumos energéticos -y, con ello, las emisiones de CO2 equivalente-, además es necesario considerar su huella de carbono. Para eso también hay que cuantificar grandes cantidades de energía y agua que requiere la construcción de una casa o un edificio.

Si a lo anterior le sumamos la energía consumida y las emisiones asociadas a la fabricación de los materiales constructivos, más al transporte de los mismos, tenemos otro concepto importante: un indicador de sostenibilidad conocido como energía contenida.

Materiales

La decisión de elegir los materiales de construcción puede determinar qué tan eficientes será nuestra casa. Lamentablemente, estamos acostumbrados a una gama más o menos estándar que incluye desde productos básicos… a otros de lujo, como maderas exóticas o porcelanatos que pueden venir de Asia, Europa o Norteamérica.

Si queremos eficiencia y la reducción de la huella carbono en el proceso constructivo y en la casa misma, debemos considerar la procedencia de sus materiales como un factor relevante, porque su traslado, desde el origen hasta el destino, emite toneladas de CO2 equivalente que podría evitarse si volcáramos la mirada a la producción nacional o local.

La arquitectura vernácula es un buen ejemplo de sostenibilidad, porque está diseñada a partir del conocimiento de las condiciones bioclimáticas del entorno y es construida con materiales locales (lo que reduce la huella de carbono pues no es necesario importarlos).

Energía utilizada

El otro concepto determinante es el de la energía incorporada en la producción de los bienes, servicios y materiales de una edificación, la cual puede ser:

  • Energía directa: la que se utiliza en todo el proceso de construcción.
  • Energía indirecta: la requerida para el transporte, extracción y transformación de las materias primas en materiales de construcción.

El uso de materiales que requieren gran cantidad de energía (aluminio, acero, cemento o ladrillos) dan como resultado edificios con una energía incorporada muy alta y, por lo tanto, se alejan del ideal de ir construyendo sostenibilidad en todas sus dimensiones: casas, edificios, ciudades.

Para contrarrestar esta práctica habitual, existen diversas estrategias que conducen al anhelado equilibro y, en lo posible, a edificios carbono neutrales que se hagan cargo de las emisiones directas e indirectas y de los consumos energéticos de su operación.

Se trata de una tarea titánica que nosotros, en Ciudad Sostenible, estamos enfrentando día a día con nuestras convicciones y nuestros servicios. Es un compromiso con nuestra sociedad, el planeta y con las futuras generaciones.

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