Calidad de vidaSostenibilidad social

Edificios abandonados: espacios sostenibles para construir ciudad

22 de agosto 2018

CS Carmen 36 interior

En la calle Carmen 36, en pleno centro de Santiago, existe un edificio construido en la década del 40 que otrora sirvió para albergar a funcionarios de la Corte Suprema que venían de regiones. Sin embargo, ha permanecido abandonado durante los últimos 20 años.

La robusta construcción de cinco pisos pasó a formar parte del paisaje del barrio, quedando en el olvido de vecinos y transeúntes. Eso hasta ahora, porque en 2018 ha sido reactivado como espacio cultural y galería de arte ocasional.

La primera exposición en ocupar el inmueble fue ‘Este puede ser el lugar’, del Taller León, donde los antiguos departamentos fueron ocupados para realizar instalaciones de arte. Posteriormente, se dio paso una muestra de la artista plástica Perpetua Rodríguez.

Más allá del hecho de que creadores y espectadores tengan mayor acceso a la cultura, en Ciudad Sostenible valoramos estas iniciativas porque son un ejemplo de que las ciudades como Santiago cuentan con espacios que pueden ser gestionados de forma sostenible.

CS Carmen 36

Gestión sostenible

Una ciudad sostenible debe saber capaz de aprovechar sus recursos. En ese sentido, tener elementos en abandono, como éste y muchos otros edificios, es una pérdida no sólo por el espacio que ocupa, sino también por todo el gasto energético que conllevó su construcción.

Para que esas energías vuelvan a tener sentido, se hace necesario volver a activarlas y darles un nuevo significado. Eso es lo ocurrido en Carmen 36: se aprovechó un inmueble ya existente y se activó sin incurrir en ningún gasto energético adicional.

Los edificios abandonados tienen potencial como hitos sociales, porque dejan de ser espacios que se usan sólo para habitar y  comienzan a generar comunidad, cultura y una ciudad más sostenible.

Lo que debemos entender es que lo antiguo no necesariamente está obsoleto y no necesariamente debe ser destruido para dar lugar a un edificio nuevo (con toda la inversión de dinero y energía que eso implica). ¡La clave está en resignificar los espacios construidos!

Este ejemplo demuestra que los edificios en desuso pueden ser muy contemporáneos y vigentes, dependiendo de la perspectiva que queramos darle: como espacio cultural, como centro de encuentro, como medio para generar mayor comunidad, etcétera.

Nuestra invitación es a reflexionar sobre una gestión más sostenible: ¿qué lugares en desuso tienen potencial y, eventualmente, podrían ser ocupados y resignificados sin tener que incurrir en grandes intervenciones económicas ni energéticas?

CS Carmen 36 interior 2

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