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La supermanzana de Gràcia

25 de abril 2018

La supermanzana de Gràcia

Cuando comenzó a expandirse, varios municipios cercanos a Barcelona pasaron a formar parte de una ciudad cada vez más grande. Sin embargo, cada uno de estos sectores anexados no perdió su identidad propia, sino que supo mantener sus costumbres y particularidades que actualmente enriquecen sus barrios.

Uno de ellos es Gràcia, que, más que un barrio, parece una pequeña ciudad autónoma conformada por una compleja red de estrechas calles peatonales, llenas de plazas, talleres, oficinas y comercio. En resumen, un excelente ejemplo de multiculturalidad, cohesión social y múltiple uso de los espacios públicos.

Esto no fue azaroso. Fue producto de un plan desarrollado por la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona, que analizó el potencial del barrio y modificó sus estructuras de circulación. Y uno de los puntos más importantes de esta intervención consideró la unificación de varias manzanas, para transformarlas en una sola unidad: una supermanzana.

Esta implementación (2003 – 2007) cambió la forma de vivir de los catalanes, con espacios contenedores de fiestas y de vida cotidiana que hacen del barrio de Gràcia uno de los más famosos y premiados de Barcelona.

Claves de la transformación

  • Recuperación del espacio para los peatones, a través de un perímetro de conectividad con vías estructurales y calles que concentran el flujo vehicular, liberando de autos a las otras.
  • Pacificación de calles interiores, con pavimentos continuos que hacen que la red de calles se enfoque en el peatón, eliminando barreras de accesibilidad, y nivelando la calle y la vereda.
  • Mejora de la calidad urbana: incorporación de naturaleza para mejorar el confort térmico, potenciar la biodiversidad y reducir el efecto islas de calor mediante arbolado urbano, balcones, terrazas y medianeros.
  • Actividades y usos en el espacio público: el comercio en el nivel de calle, más las oficinas y viviendas en los pisos superiores, asegura actividades múltiples y demanda de servicios. Este criterio básico de sostenibilidad le otorga un carácter compacto, funcional, complejo y eficiente.

Como vemos, los beneficios de las supermanzanas apuntan al establecimiento de nuevas centralidades, en el sentido que cada una puede ser una unidad en sí misma, con carácter propio, con servicios y comercio. Esto último evita los desplazamientos en la ciudad, reduciendo los consumos energéticos y la huella de carbono asociada a las personas.

Como consecuencia, los habitantes de estos barrios experimentan una mejor calidad de vida, porque en ellos encuentran todo lo que necesitan y, además, tienen menos congestión, hay más soporte para la naturaleza y existe mayor cohesión social.

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