Arquitectura sostenibleEficiencia energética

Las ventanas y el confort térmico

25 de abril 2018

Las ventanas y el confort térmico

La arquitectura bioclimática se desarrolla a partir de criterios relacionados con el entorno y sus condiciones, escuchando y entendiendo al medio: la orientación, el asoleamiento, el viento, la lluvia, etc. Así, puede integrarse de manera más resiliente y logra construir espacios interiores confortables.

Podríamos decir que estas construcciones son ecológicas en sí mismas, porque están pensadas para ser energéticamente eficientes (al igual que la arquitectura vernácula que utiliza sus conocimientos ancestrales como verdaderas estrategias de bioclimática).

En este contexto, un factor fundamental en la climatización en interiores es el sol que reciben los edificios en diferentes épocas del año. Esto nos obliga a poner especial atención a la ubicación y orientación de las ventanas, para captar la radiación solar directa, introducirla en los espacios habitables y obtener importantes ganancias térmicas.

En las zonas de Chile con bajas temperaturas, por ejemplo, las ventanas deberían estar orientadas hacia el Norte, porque recibe mayor exposición solar. En cambio, las que dan al Oriente generan recintos agradables en la mañana pero calurosos en la tarde; esto ocurre porque el sol del atardecer tiene una inclinación muy baja y entra rasante, incidiendo sobre las superficies y aportando ganancias térmicas que pueden provocar sobrecalentamiento.

Estrategias pasivas

Los aumentos de temperatura por exceso de asoleamiento además pueden ser combatidos con estrategias que no generan un gasto excesivo de recursos energéticos. Por ejemplo, con buenos sistemas de ventilación y aislación de las ventanas tales como:

  • Sistemas de sombreamiento móvil (toldos o postigos).
  • Aislamientos móviles (cortinas o paneles).
  • Aberturas que se pueden abrir por completo (sin obstrucción ni filtros).

También existen elementos externos complementarios, como los brise-soleil, cuya función es reflectar y disipar la energía calórica antes de que entre al interior. Otra solución de este tipo son los aleros, que permiten el ingreso del sol cuando la incidencia solar tiene un ángulo más bajo (en invierno) y, en contraposición, proveen sombra a las fachadas en verano.

Espacios intermedios, como galerías o balcones cerrados, son elementos que contribuyen a la eficiencia energética porque forman colchones de aire, y crean microclimas o zonas intermedias entre el interior y el exterior de la vivienda.

Materiales

En el mercado existen ventanas que incorporan nuevos materiales, para reducir las pérdidas térmicas. Si complementamos los criterios bioclimáticos con estas tecnologías estamos contribuyendo a tener espacios que sean capaces de alcanzar el confort térmico de manera pasiva. Es decir, sin elementos mecánicos de climatización.

Por ejemplo, dentro de estas tecnologías se encuentra el Doble Vidrio Hermético (DCH), comúnmente llamado termopanel. Éste es una ventana compuesta por un vidrio, un espaciador y, luego, otro vidrio. Así forma un conjunto hermético que disminuye la transmitancia térmica.

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